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Cirugía que se realiza para reparar los párpados caídos que consiste en la eliminación de exceso de piel, músculo y grasa. A medida que envejeces, los párpados se estiran y los músculos que los sostienen se debilitan. Por ese motivo es posible que haya un exceso de grasa arriba y abajo de los párpados.

¿CUAL ES EL PROCESO?

Eliminación de exceso de piel y bolsas de los párpados (superiores y/o inferiores) para rejuvenecer la mirada y eliminar el aspecto de cansado. Es mínimamente agresiva y conserva la expresión del paciente.

PRIMERA VISITA

La Doctora Urcelay evaluará en una primera consulta el estado de los párpados inferiores y superiores, la visión y la producción de lágrimas del paciente. Se tomarán fotos del paciente en diferentes posiciones para poder visualizar mejor los excesos grasos. El paciente explicará a la doctora sus deseos mediante un espejo y se planificará la intervención.

¿CÓMO ES LA OPERACIÓN?

La intervención dura entre 1 y 2 horas, se realiza con anestesia general y sedación intravenosa, de manera ambulante. En el párpado superior se elimina la piel sobrante y las bolsas de grasa que le dan aspecto pesado. La cicatriz queda perfectamente camuflada en el pliegue del párpado resultando imperceptible. En el párpado inferior se eliminan las bolsas de grasa a través de un abordaje transconjuntival (por dentro del ojo y sin cicatriz). De esta manera se evita la manipulación del músculo orbicular y la posibilidad de complicaciones de “ojo redondo”. En caso de que precise eliminación de piel, esta se extirpa a nivel de las pestañas quedando así enmascarada la cicatriz. En otras ocasiones el paciente presenta “ojeras” o hundimiento del ojo. En este caso el tratamiento consiste en recolocar la grasa ocular, en lugar de extirparla. El paciente tendrá que permanecer en observación durante las horas posteriores a la cirugía, siendo poco frecuente la necesidad de ingreso hospitalario.

POSTOPERATORIO

La Doctora Urcelay utiliza Hiloterapia, un novedoso tratamiento térmico que favorece la recuperación del daño tisular. Esta técnica facilita la circulación de oxígeno y nutrientes en la zona afectada, alivia el dolor y reduce la necesidad de medicación analgésica, consiguiéndose así una rehabilitación cómoda y confortable. Deberá también aplicarse unas gotas y crema ocular para evitar la infección y sensación de irritación ocular. Pasada una semana de la intervención el paciente podrá volver a hacer vida normal. El resultado final se vuelve estable a los dos meses después de la cirugía, cuando desaparece totalmente la inflamación. Las cicatrices tienen un aspecto rosado durante los primeros meses, pero van desapareciendo hasta ser casi invisibles.

ANTES Y DESPUÉS

La llegada de la pandemia ha provocado que muchas pacientes se animen a someterse a esta cirugía, ya que el uso de la mascarilla deja al descubierto la parte de los ojos.